El enroque de Pedro Sánchez con la configuración de los Ministerios

El nuevo Ejecutivo socialista está diseñado para protegerse a nivel orgánico dentro de su propio partido, con las comunidades autónomas y en Europa

El nuevo presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, no da puntadas sin hilo. La composición de su Gabinete, compuesto por 11 ministras y 6 ministros, está formado por pesos pesados de la política y dirigentes veteranos de una acreditada solvencia con una intención enfocada a intentar agotar al máximo los dos años que quedan de legislatura en un contexto especialmente crítico por la debilidad parlamentaria de sus 85 diputados y el limitado margen de maniobra para sacar adelante programas, iniciativas y leyes.

Aunque algunos dirigentes socialistas están por la labor de convocar elecciones generales antes de 2019 (el año que viene llegan las municipales, regionales y europeas), Pedro Sánchez se ha rodeado de un Gabinete experto, a excepción de algunos independientes mediáticos y ajenos a la política, como Máxim Huerta o Pedro Duque, a los que va a ser interesante verlos en la refriega diaria de los debates parlamentarios del Congreso.

El enroque de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez, con su nuevo Gobierno, lanza muchos mensajes. A Europa, con ministros como Josep Borrel en Exteriores o Nadia Calviño en Economía; al diálogo con Cataluña con Meritxell Batet; al propio PSOE con Carmen Calvo y José Luis Ábalos; a la apuesta de las energías renovables con Teresa Ribera; y cómo no a su rival interna Susana Díaz, a la que da una de cal y otra de arena con los nombramientos en Hacienda y Agricultura, que encabezan María Jesús Montero y Luis Planas (enfrentado a la presidenta de la Junta de Andalucía en primarias), respectivamente.

Así las cosas, todo se traduce a un movimiento táctico. Una jugada de ajedrez donde se mueve más de una casilla para protegerse con un enroque de los mismos compañeros de partido, de los barones territoriales, de los conflictos que puedan surgir con las comunidades autónomas a cargo de la consolidación de los ajustes presupuestarios y de los líderes de Europa que gobiernan la política con la economía.

Sánchez quiere estar a refugio seguro en un flanco y detrás de los peones y llevar a sus poderosas torres a una buena posición para atacarse o defenderse. Esto explica que el presidente del Gobierno sea, de todos los miembros de su Gabinete, el dirigente que tiene menos experiencia de gestión pública. 

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