Atalaya Mining explica las claves para entender cómo funciona la mina de Touro

Atalaya Mining, la empresa que junto a Explotaciones Gallegas y Cobre San Rafael está en trámites de concesión de permisos con la Xunta de Galicia para reabrir uno de los yacimientos de cobre con más contestación social e institucional de toda España, explica a fondo el proceso de producción industrial del proyecto minero, los materiales que se van a emplear para su desarrollo y la compatibilidad de la iniciativa para generar riqueza partiendo del respeto al medio ambiente

Antecedentes

La mina de Touro lleva desde hace tiempo en el candelero político, social e institucional por pretender reabrir un yacimiento de extracción de cobre en el área metropolitana de A Coruña. Al proyecto minero le llueven las críticas por todos los frentes, de ahí el empeño de Atalaya Mining, promotora del proyecto junto a Explotaciones Gallegas (dueña del terreno) y Cobre San Rafael (en trámites con la administración autonómica), de iniciar una ardua batalla de comunicación para explicar a la sociedad las líneas básicas de una iniciativa empresarial que supone una inversión de 200 millones de euros y contempla la posibilidad de la generación de 400 empleos directos.

Periodismo Digital ha entrado en contacto directo con los promotores de la mina de Touro para que ofrezcan su versión sobre el proyecto, que nace con el pasivo de la rotura de la balsa de lodos de la mina de Aznalcóllar y que sigue sufriendo las embestidas diarias de 140 asociaciones, 33 ayuntamientos, dos diputaciones (A Coruña y Pontevedra) y numerosas plataformas ciudadanas.

Fotografía de El Diario.es. La mina de Touro y la contestación ciudadana

Fotografía de El Diario.es. La mina de Touro y la contestación ciudadana

El clamor se puso de manifiesto en el pasado mes de junio. En esa fecha los telediarios de España abrieron con la noticia de una manifestación multitudinaria, en las calles de Santiago y la Praza do Obradoiro, para instar a la Xunta a que no autorice la explotación en los límites de los municipios coruñeses de Touro y O Pino.

Fotografía de El Correo Gallego

Fotografía de El Correo Gallego

La Xunta sigue analizando todos los informes para dar su veredicto «cuando acabe la tramitación» ambiental y «en base a evaluaciones técnicas», ya que la decisión aún «no está tomada». Atalaya Mining, por su parte, ha destacado a este blog que la administración debe velar para que las empresas cumplan con todos los requisitos legislativos: «seguimos trabajando para presentar los detalles de un proyecto sólido y firme para reactivar la producción de cobre en la mina de Touro», precisa la compañía.

¿Cómo funciona la mina de Touro?

El nuevo proyecto se desarrolla sobre la actual explotación de áridos, que con anterioridad fue de mineral de cobre. Atalaya Mining avanza que la mina de Touro se explotará «mediante pequeñas cortas utilizando el método operativo de minería de transferencia» (más adelante lo explicamos). «El mineral de cobre extraído será, exclusivamente, calcopirita (sulfuro de hierro y cobre). Éste se encuentra de manera natural alojado en roca volcánica básica, dura e inerte, sin elementos contaminantes y a poca profundidad».

«El mineral es procesado en una planta de proceso de nueva construcción y última tecnología, que separa las partículas de cobre para producir un concentrado de cobre vendible que es el producto final».

La empresa aclara que «ni los materiales extraídos», que ya están presentes de manera natural en el terreno, «ni los productos utilizados en el proceso industrial, contienen sustancias peligrosas«. Y añade además que el material sobrante del proceso, el estéril, «no contiene productos tóxicos».

Aún así, el proyecto minero está concebido para realizar «un tratamiento adecuado del mismo, conforme a la legislación y las mejores prácticas del sector», insiste la compañía. «Los estériles de planta se colocan en un depósito impermeabilizado, que se sella y restaura al clausurar la operación». Parte de los estériles van a rellenar huecos mineros, que son impermeabilizados y quedan sellados para que no haya filtraciones al exterior.

¿En qué consiste el proceso químico para separar el cobre de las rocas?

Atalaya Mining explica que «el mineral extraído se somete a una trituración -similar a cualquier cantera-, seguido de una molienda por vía húmeda». Y precisa que «la pulpa molida es sometida a un proceso de flotación que separa los granos de sulfuros de cobre de los demás».

Este proceso es parecido al de una lavadora, donde se añade un espumante –generalmente aceite de pino – y un activante superficial, con el que se consigue que la partícula de cobre se pegue a las burbujas y flote. Por decantación se va separando y concentrando hasta obtener el producto final: un concentrado de cobre vendible

Los minerales y aditivos permanecen en circuito cerrado y están confinados para no afectar a aguas, terrenos, personas y animales. Esto contrasta con las acusaciones al proyecto por parte de plataformas ciudadanas, formaciones políticas y ecologistas, así como de los sectores más directamente afectados: desde explotaciones ganaderas de la comarca hasta mariscadoras de la ría de Arousa.

Atalaya Mining niega la existencia de metales pesados en los lodos, argumentando que “no los tiene la roca”. Pero ¿Cómo se gestionan los estériles como resultado del procesamiento en planta desde la extracción al vertedero industrial? ¿Y qué tipo de garantías hay de que el vertedero no afecta al medio ambiente?

«En la mina de Touro», según informan los promotores, «hay que destacar que los materiales que se manejan en estos procesos no son ajenos al entorno natural que es donde se han generado. Y el cobre, ya lo hemos extraído».

Atalaya Mining, para salir al paso de las críticas y aportar información valiosa a la opinión pública, pone de manifiesto que «una de las claves para entender la problemática de la minería tradicional y la gestión de estériles es que estos elementos reaccionan solo en contacto con aire y agua»: «La gestión ambiental en minería moderna se basa, entre otras cosas, en eliminar las posibilidades de contacto de materiales potencialmente generadores de lixiviados, con aire y agua».

Imagen de Cobre San Rafael. Proyecto de Explotación, Plan de Restauración y Estudio de Impacto Ambiental

Imagen de Cobre San Rafael. Proyecto de Explotación, Plan de Restauración y Estudio de Impacto Ambiental

Por eso en la compañía abanderan las políticas de producción modernas: la minería de transferencia. ¿En qué consiste esto? «La idea es que el paisaje con huecos mineros que hoy tiene Touro-O Pino va a ir desapareciendo a medida que avanza el proyecto». Con su desarrollo se da paso, progresivamente, a «un paisaje natural, con morfología natural y espacios limpios y con valor para su explotación agropecuaria».

«La minería de transferencia es una técnica moderna, sostenible y comprometida con el medioambiente». Este método permite que el relleno del terreno y su restauración puedan ir muy cerca de la zona de explotación. Por tanto, los impactos ambientales y visuales serán mínimos.

«De manera paralela a la explotación se realiza la restauración progresiva de las escombreras que se ejecuta con la tierra vegetal que habíamos retirado al principio de su construcción». Durante la operación se minimiza con arboleda el impacto visual en las zonas habitadas próximas. Al final del proceso todo se reintegra en el paisaje».

La mina de Touro cuenta con un Plan de Vigilancia Ambiental, a través del cual se controlan de manera continua y transparente los indicadores ambientales principales (calidad del aire, calidad del agua, ruido).

Atalaya Mining prefiere no entrar a valorar los pronunciamientos de la Xunta. Mantiene una política de diálogo, de lealtad institucional. Y mientras sigue apostando por la transparencia informativa.

En Touro y O Pino, a través de Cobre San Rafael, ha habilitado dos oficinas para defender el proyecto minero y aclarar todas las dudas que suscite la iniciativa. El primero está situado en la calle Rúa Perpendicular a Rúa Castelao, Bajo A, Touro (A Coruña). El segundo en O Pino, en la Avenida de Santiago, 34, O Pedoruzo.

El terreno donde se asienta la mina de Touro

La mina engloba alrededor de 700 hectáreas, de las cuales el emplazamiento histórico ya tiene 500, aproximadamente. Atalaya Mining sostiene que «la afección de terrenos que actualmente están dedicados a usos que no son forestales es mínima». El proyecto ocupa 691 hectáreas, de las cuales Cobre San Rafael tendrá que adquirir 361,11 ha. De éstas, subraya la compañía, el 85,5% (306 ha) son de masa forestal, principalmente eucalipto, monte alto y monte bajo. Del resto de hectáreas, 18 pertenecen a labradío, 20 a prados y 16 a caminos.

¿Qué papel juegan las universidades y consultoras en la investigación en tecnología que contempla la mina de Touro?

En el proyecto de reapertura del yacimiento de Touro trabajan con la colaboración de las «universidades gallegas y consultoras independientes», al objeto de que la iniciativa cuente con los máximos estandartes de calidad, gracias al aval de científicos y profesionales de referencia. En Galicia existen destacados profesionales y centros de conocimiento que «nos permiten asegurar que el Proyecto Touro va a ser un referente en minería moderna».

Atalaya Mining, Cobre San Rafael y Explotaciones Gallegas siguen manteniendo abiertos los canales de comunicación con la Xunta, que en vísperas electorales parece mantener un posicionamiento más crítico y distanciado del proyecto, al estar fuertemente presionado por los agentes sociales más críticos:

«Somos firmes defensores de que la minería moderna tiene soluciones tecnológicas para evitar cualquier impacto en el medioambiente. Se puede, y así lo hemos demostrado antes, hacer minería compatible con cualquier otra actividad en su entorno y por supuesto con unas condiciones de vida de máxima calidad para la gente. Seguimos trabajando para que la administración y la ciudadanía tengan la máxima certidumbre de que en el caso del Proyecto Touro esto será así».

El último episodio crítico que ha sufrido la empresa ha llegado, una vez más, de uno de sus muchos detractores, en este caso de la Asociación Aldea Viva, en relación a otro varapalo de la Xunta a Explotaciones Gallegas: una multa de 30.000 euros por un «vertido no autorizado lixiviado» a los arroyos Burgo y Brandelos, ambos afluentes del río Ulla, siempre según el comunicado de la citada Asociación.

Según ha informado La Opinión de A Coruña, Explotaciones Gallegas, propietaria de los terrenos, va a recurrir la sanción porque «el vertido se debe a que «las fuertes lluvias» de diciembre de 2017 y del pasado enero provocaron un «escurrimiento de una ladera en la que se habían aplicado tecnosoles para restaurar el suelo», por lo que «no se trata de un vertido intencionado, sino de un accidente por condiciones climatológicas adversas».

El proyecto Touro, un negocio rentable al calor de la subida del precio de los metales, una apuesta decidida por la minería moderna, una iniciativa empresarial no exenta de autocrítica que mira por el retrovisor los errores del pasado para aprender y basar su modelo de negocio en una apuesta decidida por el desarrollo económico y el profundo respeto medioambiental.

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