La importancia de la comunicación empresarial e institucional offline y online

La comunicación es el intercambio de información, la emisión y recepción de mensajes. Es compartir y poner algo en común.

Debe haber un vínculo entre el que habla y el que escucha. La importancia de la comunicación empresarial e institucional es saber ocupar espacios públicos. Comprender que todo lo que no hables tú de ti lo harán terceros, pero que no por eso hay que estar todos los días recordando que eres rubio con los ojos azules.

Google es la calle, el centro comercial, el parque, la plaza, la discoteca, el supermercado, el kiosco, el restaurante, el cine, la prensa, la televisión… 

La comunicación es la esencia de la actividad organizativa, el factor más determinante para ser competitivo. Y la mala comunicación es ineficacia, desorden y conflicto.

La comunicación hay que entenderla como una necesidad y no como un capricho.

Muchas veces surge la necesidad de comunicar cuando hay un problema. Pero esto es un grave error. Las relaciones con los medios de comunicación han presentado siempre un escenario de grandes oportunidades para los sectores público y privado. Pero Internet, las redes sociales y los nuevos hábitos de consumo han puesto patas arriba la comunicación. Más que nunca es necesario dedicar tiempo, esfuerzo y recursos profesionales a saber comunicar.

En la Industria 4.0. manda el Big Data, la información personalizada y cómo no el señor Google. El buscador es la calle, el centro comercial, el parque, la plaza, la discoteca, el supermercado, el kiosco, el restaurante, el cine, la prensa, la televisión…

Los profesionales de las relaciones públicas y la comunicación afrontan el reto de atender múltiples necesidades de clientes diversos, en un contexto marcado por la abundante información y el ruido. 

Las marcas y la comunicación

Las marcas hace tiempo que se convirtieron en editores de contenido. El camino pasa ahora por integrar estrategias online y offline para crear, sostener y fortalecer una buena imagen y reputación ante la opinión pública. La comunicación en una empresa debe basarse en un lenguaje claro, simple y conciso.

Un grave error en los planteamientos corporativos es pensar que con Internet hay que renegar de la política de comunicación tradicional. Lo queramos o no, los medios tradicionales siguen marcando la agenda. Una estrategia inteligente es trabajar aportando concordancia en los canales digitales y convencionales. 

Asesorar a un cliente en política de comunicación empresarial e institucional es estar en su modelo de negocio y generar vínculos e interacción con el público objetivo a través de una estrategia de multicanalidad. 

Con menos táctica y más estrategia.

En los campos de batalla hay que abordar los planteamientos con calma y sentido común.

Por eso, al construir la identidad de una marca o un cargo público, conviene no caer en errores que se han convertido en un clásico:

El Egocentrismo

Estamos habituados a ver alcaldes y directivos empecinados en querer contar todo lo que hacen. Vivimos en una permanente campaña electoral. El ego hace mucho daño.

En el plano institucional es habitual ver ruedas de prensa sin público. Pero conviene no pasar una cosa por alto: las plantillas de los medios están mermadas. Cada vez hay menos periodistas para cubrir más informaciones. Si no hay nada que contar no es necesario organizar convocatorias todos los días.

Con Internet pasa un poco lo mismo. En la plaza pública donde todos coincidimos hay una obsesión por querer contar a cada segundo lo que hacemos.

¿Por qué no dedicar más tiempo a la comunicación interna? Concentrar los mensajes dentro de la empresa o una institución pública aporta muchos beneficios.

La comunicación interna es necesaria para promover un clima laboral saludable y optimizar la productividad de la organización.

El sentimiento de pertenencia genera motivación en los empleados y con el aumento del bienestar fomentamos la confianza. Los trabajadores se convierten, de esta manera, en los mejores embajadores de la marca.

Midamos bien nuestras acciones, no bombardeemos con información y consigamos eficiencia en la transmisión de nuestros mensajes.

la falta de escucha

Cerrar los oídos y no agudizar la vista es también sinónimo de ser egocéntrico. No hay nada más feo que la falta de interés.

 

La poca educación de no escuchar está mal vista en estos tiempos donde parece que todo vale. Pasa en las conversaciones cotidianas: esas personas que no conocen el silencio y no hacen otra cosa que pensar en lo siguiente que van a decir para luego interrumpir.

Esto no pasa en los medios offline, pero son una constante a nivel online. La escucha en Internet se hace a través de la curación de contenidos. Esa técnica que consiste en buscar, recopilar y seleccionar toda la información que circula por la Red.

A los medios hay que atenderlos siempre, con seguridad y sin miedo. Cuando todo es bonito o cuando la cosa pinta fea.

Para comunicar bien hay que saber quién eres, qué quieres decir, dónde y cómo quieres que te vean al expresarlo. Para ello no hay nada como medir el tono, tanto en los medios tradicionales como en los nuevos: la voz de tu marca es la forma de conectar con tu cliente.

Y si no escuchas a tu público mal vas. Por eso hay que espiar y robar ideas. Aprender de lo que hace tu competencia. Y valerse de las millones de herramientas de datos que hoy tenemos para conocer gustos, experiencias, preferencias, afinidades, quejas y todo lo que nos afecte.  

facilidades a los medios

A los periodistas hay que facilitarles el trabajo. Las relaciones de una empresa y una institución con los medios de comunicación es clave. No solo con los medios: también con los usuarios que interactúan en la página web o red social de tu negocio o sector de interés.

A los medios hay que atenderlos siempre, con seguridad y sin miedo. Cuando todo es bonito o cuando la cosa pinta fea. Da igual: los periodistas juegan un papel vital como prescriptores. 

Si tu empresa no tiene buena prensa no te escondas. Da la cara. Explícale a los medios lo que haces y convéncelos.

Muchos de los que nos dedicamos a la comunicación hemos trabajado alguna vez para directivos que han actuado como animales. La técnica del avestruz, esa que consiste en agachar la cabeza ante un problema y esperar a que todo vale.

La situación hay que controlarla para no estar a merced de terceros.  

 

 

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